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“La máscara agranda la actuación del actor y “esencializa” el objetivo del personaje y de la situación.

Precisa los gestos del cuerpo y el tono de la voz. Lleva el texto más allá del cotidiano, filtra lo esencial y al deshechar la anécdota, lo vuelve legible… Cualquier tipo de teatro sea cual sea su forma se beneficiará de la experiencia del actor que haya actuado con máscara.” _ Jacques Lecoq

Cuando nos ponemos la máscara neutra iniciamos un viaje con ella. 

Creamos un vínculo.

En ese encuentro, lo importante no es llegar a la cima de la montaña o ver el ocaso cayendo sobre el horizonte.

Lo importante aquí es qué nos podemos ofrecer la una a la otra en ese proceso de aprendizaje.

Antes de ponernos la máscara, la miramos con los cinco sentidos.

La miramos durante unos segundos para que nos cuente sus secretos. 

¿Qué relación establezco con ella?

La máscara es un objeto mágico portador de vida escénica. Y el viaje eres tú.

La máscara neutra es una herramienta pedagógica que nos ayuda a llegar a un estado de equilibrio, calma y silencio que toda persona necesita antes de actuar.

Evidencia preguntas universales sobre el ser humano: ¿Qué le dice una máscara neutra a otra? ¿Qué es lo que nos une como humanidad? ¿Qué nos diferencia?

La máscara neutra no actúa ni duda. No tiene expresión y a la vez es la que más expresa. Busca constantemente la utopía de la neutralidad y, por lo tanto, nosotros con ella liberándonos de nuestro propio gesto.

En 1914, Jacques Copeau inició el trabajo corporal con máscaras de origen japonés y se inspiró en ellas para hacer la primera máscara neutra o noble.

Más tarde, Jacques Lecoq y Amleto Sartori, la rescataron y profundizaron en sus particularidades, ofreciéndola como máscara base de todas las máscaras.

Gracias a ella, aprendemos a llevar las otras máscaras.

Nos regala un cuerpo disponible, limpio, como una página en blanco sobre la que podamos escribir un personaje.

La máscara neutra nos despoja de nuestras particularidades y entra en el propio concepto de universalidad.

Lo universal es la búsqueda de la suspensión, de la acción física, del deseo, de la poesía y del descubrimiento.

La máscara neutra destapa la verdadera naturaleza de la presencia escénica.

Los temas nos aparecen sencillos:

Despertarse por primera vez, despedirnos, transformarnos en aquello que vemos reconociendo los ritmos (animales, naturaleza, elementos, materias).

El viaje de la máscara es una dimensión de actuación que encuentra su fuente en lo profundo del intérprete llevándolo hacia una etapa anterior: la pre-expresiva.

Lo que Lecoq llamaba el “fondo poético común”.

Actualmente, veo que el trabajo con la máscara neutra es tan necesario a nivel profesional para el actor o la actriz como para una persona que camine hacia su propia creatividad y sanación.

La máscara neutra es maestra y sirviente.

Nos invita a despojarnos de nuestras ansiedades, miedos, emociones o movimientos parásitos, no nos da tiempo a mentalizar nada. 

Libera nuestra respiración, la expande y esto se traslada a nuestra manera de hacer con el cuerpo, desde un lugar muy esencial.

Nos entrega parte de ella: su calma, su economía de movimiento, con el privilegio de no dudar, simplemente “ser”.

Autora: ALABAMA LAURA SALIDO. @alabamateatroenmovimiento

Blog “Óscar Cortés Teatro Terapéutico”

www.teatroterapeutico.es

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